María Adela Palcos

María Adela Palcos es Licenciada en Psicología (UBA) y fundadora del Sistema Río Abierto y de la Fundación Río Abierto Argentina. Presidente del Organismo Río Abierto Internacional. Coordina Cursos Intensivos y módulos de especialización para instructores del exterior e interior del país. Miembro del Comité Científico Internacional de la Asociación Internacional de Terapias Psicocorporales. Embajadora de Paz por Mil Milenios, Fundación PEA y Unesco. Integrante del Grupo Coordinador del Consejo de Paz de la República Argentina.
Ha participado como delegada, expositora y tallerista en numerosos Congresos Nacionales e Internacionales y ha brindado talleres y seminarios sobre técnicas psicocorporales para la promoción y prevención de la salud en instituciones educativas, de salud y gubernamentales de diversos países.Ha sido directora Honoraria del Instituto Terciario de Enseñanza Oficial Río Abierto. Actualmente recorre el mundo promoviendo el Sistema Río Abierto, formando instructores y dictando cursos de postgrado en Brasil, Uruguay, Colombia, México, U.S.A., España, Francia, Italia, Alemania, Suiza, Austria, Rusia e Israel.

La historia de Río Abierto

Esta historia está indisolublemente unida a eventos de mi vida, especialmente a aquellos en que la vida personal -María Adela- y la transpersonal se unen, tiñendo ese momento con un perfume de trascendencia. Son esos instantes los que llevaron a que aquella niña insegura, dudadora y en extremo autocrítica pudiera confiar en la Vida y realizarse. El primer evento que viene a mi memoria sucedió cuando tenía sólo dos años. Mi abuelo materno, a quien amaba, había llegado de viaje. Era de noche y él iba extrayendo objetos de un arcón -baúl- de los que se usaban en aquella época. Yo estaba de panza en el suelo contemplando esta escena como si fuera una extraña ceremonia llena de significado; y de pronto sentí que no estaba totalmente en aquella habitación, ya que las estrellas brillaban sobre mi cabeza y a mi alrededor. Me sentí a mí misma; tuve conciencia de ser por primera vez; en el no tiempo y en un espacio trascendido. Ya aquí aparece una de las bases del sistema Río Abierto, aunque entonces no tuviera cómo descifrarlo: Existen otras realidades más allá del espacio-tiempo. Eres un ser sin edad. El segundo momento que recuerdo fue a los 11 años, en casa de mi abuela paterna, en uno de esos almuerzos de la gran familia, tíos, primos, etcétera. Eran todos muy ilustrados e informados y en estos almuerzos se establecía una suerte de competencia verbal para convencer al otro con argumentos de peso. En ese ámbito estaba yo ese día, en este mismo juego intelectual con un primo de mi edad y allí sucedió… mientras en este plano yo seguía argumentando, surgió detrás de mí un ser enorme, muy alto, que dijo claramente (para mí, puesto que mi primo no lo escuchó): Este “encuentro” me marcó para toda la vida. Fue una comprensión inmediata de la diferencia entre lo fútil y lo auténtico; lo que en el sistema llamaríamos, más adelante, poder distinguir entre la Falsa Personalidad y la Esencia (tomando la nomenclatura de Gurdjieff). Aquí tuve también la certeza de que tenemos una Guía interior potente, amorosa y sabia, que no nos falla. A veces podemos sentir esta Guía como exterior, como si fuera otro ser; esto no tiene mayor importancia y tratar de dilucidarlo nos deja limitados a lo fenoménico. Lo que resulta útil y necesario es poner en ejecución el mensaje percibido para descartar lo que sea una fantasía propia; o bien comprobar que el mensaje sea verdadero y que esté profundamente enraizado en la Realidad. Este fue el caso para mí. “La dialéctica es tu facilidad pero también es tu deslizadero; por este camino puedes tener mucho éxito en la vida pero te perderás de ti misma.
En este momento tomé conciencia de la relación mente – cuerpo – emoción y su unidad indisoluble, a pesar de los esfuerzos que hemos hecho a través de la historia de la humanidad para mantenerlos aparte. Me di cuenta de que vivíamos fragmentados. Esta visión tan clara me llevó a pensar que tenía que hacer algo con el cuerpo. ¿Qué? Buenos Aires, años cincuenta, sólo ofrecía deportes que yo detestaba por la competitividad y en consonancia con mi educación mayormente intelectual y artística; o gimnasia sueca que no me atraía para nada. Pensé: “Lo único que podría interesarme es el yoga”. Pero no estaba difundida entonces y no sabía dónde hallarla. Al día siguiente recibo una llamada de un compañero de coro que de manera totalmente fortuita me da los primeros indicios de aquello que andaba buscando: una suerte de yoga que Susana Milderman estaba comenzando a desarrollar a partir de las enseñanzas que recibía por vía intuitiva. El recibir respuesta a mi necesidad tan rápidamente por donde menos lo esperaba me llevó a comprobar que cuando la intención es auténtica lo que uno necesita llega, por difícil que parezca.Y así llego a las clases de Susana Milderman, quien con sus enseñanzas marcó mi vida para siempre. Para ir tuve que sobreponerme a las fuertes advertencias de las personas que me rodeaban en los círculos espiritualistas que frecuentaba (“¡Cuidado con el cuerpo!, puede despertar Kundalini, una energía que no podrás controlar, que ha desequilibrado a muchas personas”). Entro al salón donde Susana estaba trabajando y ella viene a atenderme. En este momento sucedió algo notable. Sentí que al mismo tiempo desarrollábamos dos conversaciones paralelas. Una, en la que yo pedía información y ella me la daba y otra, que sucedía en un nivel más elevado. En ese otro diálogo yo llegaba y le decía: “¡Ahhhh, sos vos la que está acá!”. Y ella me respondía: “Sí, ¿quién pensaste que podría ser?”. Era una conversación de viejas conocidas. Tiempo después, ya más en confianza, descubrimos que ambas habíamos registrado esa conversación y fuimos sabiendo que nos conocíamos de vidas anteriores. Pasé doce años con Susana aprendiendo a conocerme y recibiendo muchos de los maravillosos instrumentos que me permitieron desarrollar la tarea: el movimiento, el masaje, el trabajo con la plástica, el autoconocimiento, la relajación y la importancia de trabajar en grupo. Aspectos que con elegancia y propiedad explica Enzo en este libro. Tuve la suerte de tener otro maestro que me acompañó muchos años cruciales en mi crecimiento. Se llamaba Aníbal Sabattini y es el ser más esencial que he conocido. No hubiera aceptado que le llamara maestro, aunque sin duda lo fue para mí. Una frase suya que siempre me contactó con lo más profundo de mi ser ocurría en los momentos en que yo lo encontraba y le preguntaba: “Hola, Sabattini, ¿cómo está?”, él respondía: “Casi resignado a estar siempre bien”. Esta frase me abrió la cabeza y me ayudó a comprender cuánta energía gastamos en quejas y protestas. Cuánto poder personal perdemos al traspasar a otros la responsabilidad de lo que nos sucede. Me di cuenta que el miedo de tomar el timón de nuestra propia Vida nos impide realizarnos como seres creadores. Susana me daba los instrumentos; Sabattini me daba lo esencial del camino. Ya en los años sesenta, Susana, respondiendo a esa conexión intuitiva que siempre la guió, me indicó que era el momento de ir a trabajar por mi cuenta. Esto al comienzo me produjo tristeza y desorientación, pero acepté la sugerencia que en aquel entonces tomé como mandato. El primer día que me dirigía a comenzar mi trabajo independiente me sentía sola, débil, llevada por los vientos, hasta que de pronto surgió de dentro la idea: “No estoy sola, estoy conmigo; no estoy sola, estoy conmigo”. Esto fue como una clave mágica para contactar con mi propia Presencia. De ahí en más, todas las enseñanzas recibidas de todos mi maestros, inclusive los que no he mencionado, y las experiencias vividas desde la infancia fueron ensamblándose y constituyendo lo que ahora conocemos como sistema Río Abierto. Como su nombre lo indica, es un sistema que continúa abierto y en movimiento, donde se acepta la creatividad de todos los que se acercan. El caudal de información sigue llegando, la sintonía con la sabiduría de las células y la transformación vibracional van configurando nuevos espacios y vamos tomando contacto con las Fuentes de la Sabiduría y el corazón palpitante de toda la Creación. En todos estos años, y sin que yo lo planeara, el sistema se ha ido extendiendo por Brasil, Uruguay, México, Colombia, Estados Unidos, Italia, España, Suiza, Austria, Alemania, Israel y Rusia. Siempre me ha asombrado esta expansión que sucedió sin haber mediado publicidad ni publicaciones. Se han formado muchas personas y hoy estas enseñanzas llegan a miles y miles de seres humanos.

Texto de Ma Adela Palcos en “La vida en movimiento” de Enzo Rossi, (Editorial Kier, 2006).

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